martes, 8 de marzo de 2016

LAS HORMONAS POST PARTO: MIS GRANDES ENEMIGAS



hormonas post parto mi experiencia

La cuarentena, el puerperio....ese maravilloso período post parto en que la mamá deja de ser el centro de todos los mimos y cuidados porque bebé ya ha nacido, pero en el que tanto tantísimo los necesita.
Así puedo resumir yo mi cuarentena. He sentido necesidad de atención, de mimos, de comprensión..no porque no los haya tenido, sino porque a veces no importa tanto la cantidad como la calidad. También es cierto que, una vez más, como una madre no hay nadie, y ella ha sabido tener preparada siempre la palabra que he necesitado escuchar, quizá porque cuando ella fue mamá también así lo necesitó.

El puerperio, aunque parezca que sólo es ese período de recuperación post parto, que dura unas 6 semanas, en que la mamá se recupera físicamente, lleva una carga emocional, gracias a las hormonas de las narices, que, en mi caso, ha sido mucho peor que la parte física.

Es cierto que todas necesitamos recuperarnos físicamente, el parto supone poner punto y final a un largo período de gestación de 40 semanas pero a la vez supone un cambio radical a nivel personal: entras en el hospital siendo una y sales siendo dos con un séquito de personas detrás, preparado para decirte cómo lo tienes que hacer con tu bebé, y lo peor: creyendo que todos lo podrían hacer mejor que tú (mentira).

Es importantísima la comunicación con tu pareja, en caso de tenerla, o a alguien que haga de soporte mental a la mamá, alguien que se encargue de sostener el ánimo de quien se ha olvidado de sí misma para centrar toda su atención en el recién nacido.

A nosotros nos costó más de un mes entender esto, un mes en que nos hemos visto superados por la situación, en que, por no decepcionar a los allegados, no hemos sabido frenar visitas, en que nos hemos visto obligados a poner la sonrisa cuando lo que nos hubiera gustado hubiera sido estar tranquilos en casa los 3, cuando lo que necesitaba esta pequeña familia era hacerse a la nueva situación, pensar en nosotros y sentarnos a hablar. Y no es plato de buen gusto estar mal en casa, sin poder disfrutar del bebé porque tener la presión de los de fuera.

Afortunadamente, la comunicación fue la clave para poner todo otra vez en orden. Decir todo lo que pensábamos, aunque no fuera agradable de escuchar, desahogarnos y sentar las bases de funcionamiento de esta familia a partir de ahora, fue la clave. A partir de ahora pensamos en nosotros, y luego ya pensaremos en los demás, gordote es nuestro hijo y lo que diga el resto, a nosotros plin, son los papás los que eligen la educación de sus hijos y esa educación comienza desde el momento mismo que nacen, con decisiones tan (aparentemente) tan sencillas como decidir si bibe o teti, si forzar al niño a chupete o tener la santa paciencia de dormirle como a él más le guste, si colecho o porteo.

Las hormonas juegan muy malas pasadas, la mamá se siente pequeña, perdida...yo sentía que lo único que tenía en este mundo era a mi bebé, y me sentía atrapada por no poder decir como me sentía, por no preocupar a la gente que me quiere. Así que tener el apoyo de alguien fuerte que se haga cargo de la situación es fundamental, el sentirme arropada una vez que hablamos claro fue súper importante para empezar a disfrutar de esta bonita aventura con papá, pues hasta ahora me había dado la sensación de estar gordote y yo solos.

De todos modos, como la recuperación física, la mental también llega...llega un día en que empiezas a sentirte más relajada, y si bien es cierto que nunca serás la misma porque tienes a tu bebé contigo, empiezas a sentir que todo vuelve a su cauce y empiezas a respirar, tomas el control de la situación y te conviertes en la mujer fuerte que tienes que ser para cuidar a tu familia. Qué más da el resto del mundo cuando sabes que ese pequeño sólo a ti te va a llamar mamá, cuando sabes que nada en su universo es más importante que tú y que nunca lo podrías estar haciendo mejor.

Las hormonas son unas puñeteras, pero con el tiempo y la paciencia se las vence. Si quieres llorar, pues llora, que hasta este momento de M es único en la vida, sólo necesitas tiempo y un poquito de comprensión, y si no lo tienes, pídelo, que te lo has ganado.

BESOS!



2 comentarios:

  1. Coincido totalmente contigo.. Es difícil adaptarse a todos los cambios (hormonales y de vida) que ocurren en la cuarentena. Tienes ganas de llorar sin saber porque pero te da cosa hacerlo porque crees que no tienes motivos ; pues el nacimiento de un hijo no es motivo para llorar. Es complicado pero por suerte se pasa, como todo jeje. Te sigo :) me encanta el blog y su diseño! Enhorabuena

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    1. Muchas gracias, la verdad que son días en los que te encuentras tan perdida y sola...al final lo único que necesitas es un poco de comprensión y paciencia! Muchas gracias por tu comentario, son comentarios como el tuyo los que animan a seguir!! un beso grande!

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