lunes, 1 de febrero de 2016

APRENDER A SER MAMÁ, Y SABER DECIR NO


Como cada domingo, las fotos de la semana, y una pequeña reflexión, y es que desde que soy mamá de gordote, él se ha convertido en mi mejor maestro, él es quien me enseña cada día a ser SU madre, a conocerle, a saber lo que necesita, y a actuar en consecuencia.

Cada uno somos de una manera, y eso sigue siendo así cuando nos convertimos en madres. Supongo que hay madres más pesadas que otras, madres más empalagosas que otras, madres más despegadas y madres más protectoras. Yo debo llevarme la palma porque a ojos vista de quienes me rodean parezco ser la madre más empalagosa, más protectora, más histérica y más borde de la historia. Pero es que ni lo puedo ni lo quiero evitar. Tengo un bebé precioso que hace dos días llevaba en mi barriga y de repente han pasado 3 semanas y no me he dado ni cuenta. Lo único que saco en claro es que el tiempo a su lado pasa volando y quiero disfrutarlo, hacer las cosas como creo que debo hacerlas, y ello implica aprender a decir NO cuando creo que procede. 

Sé que los bebés son así: son achuchables, son comestibles, son ideales y todo el mundo los quiere coger, abrazar y tener en brazos. Pero cuando el bebé llora y se pone quejoso y menos achuchable, ¿qué hacemos? Toma mamá, creo que quiere teta. JA. El niño lo que quiere es que le dejen tranquilo, y no puedo evitar enfadarme cuando a estas alturas no se piensa en él, y ya de paso, en su padre y en mí.

Siempre por vergüenza, o por no montar una escena, sueles callarte muchas cosas, pero creo que llega un momento en que aprendes a asumir el control, y ello implica decir NO: no le cojas, déjale tranquilo, eso ahora no procede, o no le espabiles que se está durmiendo.  ¿Borde? Pues no lo creo. Sólo su madre.

Y es que ser madre es maravilloso, un aprendizaje continuo, un proceso en el que maduras a pasos agigantados, y en el que aprendes a hacer cosas de madre, como, por ejemplo, a decir NO, a poner límites, y a tomar las decisiones importantes que afectan a tu bebé. 

Me da pena? Mucha. Muchísima. No me gusta tener que poner freno, pero él manda, y como decía al principio, él es mi mejor maestro, y quien dirige mis pasos a día de hoy.

Supongo que os habrá pasado, hablando con amigas mamás parece que este momento nos llega a todas, y, aunque no es agradable, sí necesario, no?

BESOS!!






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